PAN saca el cobre y aplaude la invasión de Estados Unidos a Venezuela

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PAN saca el cobre y aplaude la invasión de Estados Unidos a Venezuela

PAN saca el cobre y aplaude la invasión de Estados Unidos a VenezuelaZMG /Lunes, 5 de enero del 2026


Bajo el discurso de la “defensa de la democracia” y los derechos humanos, el Partido Acción Nacional (PAN) terminó justificando —cuando no celebrando— la intervención de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro, sin una sola palabra de condena a la violación de la soberanía de una nación latinoamericana.

El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, afirmó que Venezuela atraviesa una crisis política, social y humanitaria como consecuencia de un régimen autoritario y sostuvo que lo ocurrido “no es un accidente ni una coyuntura aislada”, sino el resultado de un gobierno que canceló la democracia y recurrió a la represión.

“Lo que hoy ocurre en Venezuela no es un accidente ni una coyuntura aislada: es el resultado de un régimen que abandonó la democracia, desconoció la voluntad popular y utiliza la represión como mecanismo de control político”, señaló en un comunicado.

El dirigente del PAN, Jorge Romero. Foto: Especial

Sin embargo, el dirigente panista omitió deliberadamente un hecho central:la intervención militar de Estados Unidos y la captura forzada del presidente venezolano, un acto que rompe con cualquier principio elemental del derecho internacional.

En su discurso no hubo reproche alguno al uso de la fuerza extranjera ni a la imposición de un control externo sobre los recursos estratégicos de Venezuela, particularmente el petróleo. Para el PAN, al parecer, la soberanía es un valor negociable cuando el agresor es Washington.

El dirigente del PAN, Jorge Romero. Foto: Especial

En lugar de condenar la invasión de Estados Unidos a Venezuela, Jorge Romero se concentró en reiterar el guion clásico del blanquiazul: elecciones “libres”, transición “pacífica” y liberación de presos políticos, como si esos conceptos pudieran imponerse desde portaaviones y comandos militares.

La postura del PAN no es nueva, pero sí cada vez más explícita. Detrás del discurso moralista hay una apuesta peligrosa: normalizar la intervención extranjera como mecanismo legítimo para “corregir” gobiernos incómodos. En esa lógica, Venezuela funciona como laboratorio discursivo y, para algunos sectores de la derecha mexicana, como un deseo no tan oculto: que una fuerza externa haga en México lo que no han logrado en las urnas.

El dirigente del PAN, Jorge Romero. Foto: Especial

Así, mientras Romero habla de democracia en abstracto, el PAN termina alineado con la política de fuerza de Estados Unidos, renunciando a una tradición histórica latinoamericana de autodeterminación y dejando claro que su crítica a los autoritarismos no incluye a quienes, desde fuera, deciden invadir, capturar presidentes y administrar países ajenos.

Con información de Polemón